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Historias de prostitutas chiste de prostitutas

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Cuando descubrió el whisky y su capacidad de olvido, dejó de oler y sentir. Una vez se escapó con una compañera, ayudadas por un cliente, pero a ella la cogieron en Alicante. Pasé por clubes en León, Ponferrada, Madrid y regresé al de Sevilla, hasta que me volví a escapar y esa vez pude llegar a un convento. Unas monjas me ayudaron mucho y me dieron para el pasaje de vuelta. Salí de una pesadilla para meterme en otra. En Pereira encontré de nuevo a la mujer que me llevó.

Me estuvo amenazando y me tuve que ir un tiempo de la ciudad. Me da mucho miedo, aquí en Colombia lo matan a uno por nada. No tengo ganas de reírme, de nada. El marido no me entiende, yo le digo, mire, que estoy enferma.

Me dieron un tratamiento pero no tuve con qué pagarlo, nosotros somos muy pobres. No puedo estar con él, íntimamente, ya sabe; no comprende lo que me traumatiza. Su vida la escupe a borbotones. Pero ya no me provoca nada. Aquella vida la aguanta una con los tragos, en una borrachera permanente. Me levantaba y tomaba lo primero. Me daba cuando yo no tenía. Me vendían el whisky en el club, yo no podía salir para nada.

En Colombia, cuando volví, tomaba aguardiente a escondidas. Me duró bastante la tomadera. Al poco de llegar, a mí no me importaba ni el marido ni mis hijos, si se bañaban o me bañaban.

El infierno parecía interminable, hasta que un día la atormentada Adriana cogió fuerzas para seguir viviendo. Ha vuelto a callar. Y Alba, al fin, contesta. De verdad, me quedo si ustedes me apoyan. Me da mucho miedo. No quiero abandonar a mis hijos, vivir lo mismo que usted.

No sabía que fuese así, nadie me dijo nunca. Mañana le digo a la señora ésa que me viene a buscar, que me quedo, que ya no viajo. A mi entender, la Misericordia de Dios es siempre actual y recibida en cada instante y permanentemente.

Ahora bien, después de aceptarlo y agradecerlo , no es imprescindible sentir ninguna emoción. Hemos de fiarnos de Su Voluntad, muchas veces incomprensible. Sentenciar no es lo mismo que opinar. La opinión o la crítica, no deben ser humillantes, ni negativas, ni despreciativas, sino respetuosas y muchas veces tolerantes y acogedoras. La crítica ha de servir siempre para aprender: Nunca ha sido correcta la generalización. En cuanto a la forma de juzgar a estas personas, en mi entorno, veo actitudes muy diversas.

Creo que la situación en Colombia es muy parecida a la de Costa Rica. A nadie le interesan y se les considera un mal necesario. Lo peor de todo es que , casi siempre, son mafias que se dedican a sacar dinero y no son libres, las tienen como esclavas, engañadas. Aquí no veo lo que se dice: Esa manera de pensar puede darse en comunidades muy cerradas, pero en la sociedad en general y en los medios de comunicación la situación es muy diferente.

Este es el camino a seguir: Poniendo nuestro grano de arena para eliminar abusos. Es una frase inspiradora: Al menos cuando cada un de nosotr s participemos en alguna conversación de ese tema. Señor dame la Fe de saber que todo tiene un sentido, la Esperanza de que este sentido nos haga mejores personas y la Caridad de poderlo compartir con todos. Tres personas totalmente diferentes se encuentran: Siendo mujer y prostituta se sentiría absolutamente rechazada por la sociedad y considerada una pecadora.

No pide perdón sino que se echa a sus pies, llora y se los perfuma. Ese llanto incontenible que brota cuando alguien sufre y es rechazado por todos.

Aunque Él ni siquiera le habla, ella ya se siente acogida, aceptada, y consolada. Aplicado al evangelio de hoy, el deudor de los 50 denarios equivale al fariseo; y el deudor de los denarios, a la pecadora.

El no condena, sino acoge. Y fue la fe lo que ayudó a la mujer a recomponerse y a encontrarse consigo misma y con Dios. Este evangelio nos concierne a todos porque todos somos pecadores, todos necesitamos que nos perdonen, nos abracen, y nos reconozcan como amigos, y como personas. El fariseo no le dio el beso de la paz; la pecadora no cesa de besarle los pies.

El fariseo no le ungió la cabeza con aceite; en cambio, ella le unge los pies con perfume. Esas frases significaron esperanza y paz, alivio y luz, y también alegría. Las tres son fundamentales: La primera, porque permite el arrepentimiento pero también elimina el remordimiento. La segunda es clave, es el objetivo: Seguimos en el mismo sitio, pero lo miramos y lo vivimos con sus ojos. Asi que le meten en un cuarto donde hay gente sentada mirando a una especie de ventana, y al otro lado se ve a una tía haciéndose una paja con un vibrador.

Se encuentran dos viejas amigas en la calle. Hace poco empezo a trabajar y su jefe de inmediato le regalo un carro, un abrigo de pieles, y muchas joyas. Esto es una prostituta que se va a una peleteria de lujo en la quinta avenida de Nueva York y se compra un abrigo de visón carisimo.

Al salir se encuentra de bruces con un grupo de defensores de los derechos de los animales, que van y le queman el abrigo: Se suben dos prostitutas a un bus y una le dice a la otra: Y la otra le contesta: Pregunta el juez a la presunta prostituta: Una puta madrileña le dice a una puta gallega: Un tío entra con una prostituta en la habitación de un hotelucho, se desnudan, y el tío le dice:

Ninguna mujer nace para puta. Nos hacen, nos convierten en putas. Nos hacen putas, nos convierten en putas". Para poder sobrevivir a todo lo que pasé, mi mente ha llevado a cabo un proceso de adormecimiento. Hay cosas que recién empiezo a recordar. No sé cómo escapé del prostíbulo de Argentina dónde me prostituían, de verdad que no lo sé. Supongo que me atreví a decir "no".

Hasta que un día un prostituidor me dio una terrible paliza. El conserje de un hotel me ayudó, llamó a la policía. Y no se lo va a creer: Porque a quién le importa una puta. Pero las mujeres que ejercen la prostitución necesitan contarse esa mentira.

Necesitan decirse que son ellas las que eligen, las que ponen el precio, las que son libres de entrar o salir cuando les apetece…. Y se lo dicen para no sentir dolor, para negar la tortura de la que son víctimas. Yo también me sostenía diciéndome a mí misma que era una trabajadora sexual. Y me di cuenta de que yo no vendía nada, porque nada era mío. Aun después de muerta te siguen explotando. Me vendían el whisky en el club, yo no podía salir para nada.

En Colombia, cuando volví, tomaba aguardiente a escondidas. Me duró bastante la tomadera. Al poco de llegar, a mí no me importaba ni el marido ni mis hijos, si se bañaban o me bañaban. El infierno parecía interminable, hasta que un día la atormentada Adriana cogió fuerzas para seguir viviendo. Ha vuelto a callar. Y Alba, al fin, contesta. De verdad, me quedo si ustedes me apoyan. Me da mucho miedo. No quiero abandonar a mis hijos, vivir lo mismo que usted.

No sabía que fuese así, nadie me dijo nunca. Mañana le digo a la señora ésa que me viene a buscar, que me quedo, que ya no viajo. Que ella no me debe nada a mí ni yo a ella. Por la noche, cuando habla por teléfono con la señora, ésta intuye algo. Se ha convencido de que no tiene escapatoria y no logramos que lo medite.

Tres minutos antes de la hora fijada, Alba Patricia camina hacia el lugar convenido. Adriana le sigue a distancia, también con el alma encogida. En un segundo desaparece a toda velocidad calle abajo. Desesperadas, Adriana y la periodista que escribe corremos hacia el cuartel de la policía judicial, para buscar al oficial experto en trata de blancas.

Pone en marcha un fuerte operativo para encontrarla. Sólo han pasado 10 minutos pero a la camioneta y a Alba se las ha tragado la tierra. Su amiga no puede dejar de llorar. Las mismas mujeres que han sufrido la pesadilla, no tienen inconveniente en llevar a vecinas, primas o amigas animadas por un sentimiento de rencor hacia una sociedad que nada hizo por ellas o que, incluso, las vendió.

Por esa razón, las zonas de las que proceden son casi siempre las mismas. Como a Alba Patricia, les toman fotos en ropa interior cuando las han convencido de un futuro de modelo, o por la calle, antes de abordarlas. Quienes pasan la prueba, acaban en España, Holanda o Japón, el peor destino para una prostituta. Les llegan a obligar a hacer el amor con sus mascotas o sobre escenarios ante una nutrida audiencia.

Y cuando al cabo de tres o cuatro años la mafia considera que ya no pueden sacarle el rendimiento inicial, las envían a otros países. Comienzan entonces un peregrinaje que suele iniciarse en Amsterdam y concluir en un local de mala muerte de Barcelona.

Y la otra le contesta: Pregunta el juez a la presunta prostituta: Una puta madrileña le dice a una puta gallega: Un tío entra con una prostituta en la habitación de un hotelucho, se desnudan, y el tío le dice: Al cabo de un rato el tío se mete en la cama y empieza la actuación. Cuando acaban, la prostituta le pregunta extrañada: Me cague dentro de tu bolso antes de meterme en la cama.

Cerrar la puerta del coche. Un tío entra en un prostíbulo buscando una prostituta con sida. La Madame, escandalizada, le dice que ese es un local elegante y que todas sus chicas son muy sanas y tal y cual, pero nada, que el tío insiste, y que si no es con una sidosa, nada de nada, así que al final va la jefa y habla con una de las chicas:

historias de prostitutas chiste de prostitutas Adriana calla, mira a la amiga sin ver, ahogada en sus recuerdos. Su amiga no puede dejar de llorar. El fariseo no le ungió la cabeza con aceite; en cambio, ella le unge los pies con perfume. Me vendían el whisky en el club, yo no podía salir para nada. De modo que cuando no estamos muy atentos, podemos perdernos cosas maravillosas ocultas en la naturaleza. A la luz de las velas Vales Cymax en Rebajas. Entonces dijo a la mujer:

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