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Las mujeres empezaron a ser eliminadas de los empleos vinculados al comercio, debido a las ordenanzas contra la prostitución que comenzaron a implementarse en cafeterías, por la presunción de que esos locales operaran como burdeles clandestinos. Eran consideradas clandestinas aquellas mujeres que cometían alguna de las siguientes irregularidades: La reglamentación, que adolecía de muchos defectos, seguía ordenando que las prostitutas debían ser mayores de 18 años, a no ser que probaran que antes de esa edad se habían entregado a prostitución.

Los precios que debían pagar eran cinco o diez veces superiores al valor real, y las deudas que siempre mantenían con la casa se utilizaban como otro instrumento de retención. Permanecían encerradas todo el día, y si salían de paseo una tarde al mes, era bajo vigilancia de la regenta o un supervisor.

Si alguna se negaba a aceptar estas condiciones, era castigada o vendida a otro prostíbulo de menor calidad en el interior del país. Las condiciones en que vivían estas mujeres eran ciertamente inhumanas. Eran compradas y vendidas al antojo de sus explotadores. Hubo un momento en que Melchor Charlín quiso despejarse subido a una moto de gran cilindrada.

Arrancó y cayó en la piscina. En la piscina no había agua. Terito fue el primer gran contrabandista gallego del tabaco. Cuando Pablo Vioque se hizo con la junta local de Alianza Popular en Vilagarcía, los capos desembarcaron en el partido pagando campañas electorales. A Terito lo condecoraron con la medalla de oro y brillantes de AP; José Manuel Barral, Nené , fue alcalde de Ribadumia quince años, hasta que en fue detenido por contrabando.

Lo que ocurría el 13 de junio es que Terito salía de viaje y no se podía demorar la operación por él. El despliegue policial de la Nécora fue el mayor que hubo hasta entonces en España. Por supuesto, estaba el fiscal antidroga Javier Zaragoza. Aterrizaron en Santiago en un vuelo regular de Iberia. No comunicaron nada al juzgado de Vilagarcía, al delegado del Gobierno ni a la Guardia Civil de la zona.

En Madrid, en el patio de Canillas, sede de la Brigada, hay un movimiento inusitado de agentes. Se da una orden: Antes de arrancar, cada vehículo recibe un sobre, que abren los conductores: Un restaurante en la provincia de León les fue dando de cenar a todos.

Llegaron a Santiago e hicieron tiempo. Baltasar Garzón, Javier Zaragoza y los comisarios cenaron ligero en el piso superior de un restaurante de la zona del Franco. La sed la mitigaron con coca-colas, aguas y cafés. Nos podemos encontrar sorpresas. Se dio una ducha en el hotel Compostela y a las seis de la mañana se subió al coche. Iba a empezar la Operación Nécora.

Las fiestas en la plaza de Las Palmeras eran famosas en Vilanova de Arousa. Aquel recinto era el particular paraíso de los jóvenes del pueblo. Todo el mundo lo sabía, y ellos se respetaban: Ayudó a los jóvenes muchas veces en contra de la opinión del pueblo. Una vespa con dos encapuchados frenó bruscamente delante de él. Uno de los ocupantes se bajó de la moto y le descerrajó un tiro en la sien. Era Idoia López Riaño, la Tigresa. ETA limpiaba a su manera la patria vasca de drogadictos.

Murió a los 39 años. Llevaba diez enganchado al caballo y tenía sida. Se cortó la yugular encerrado en la habitación de la casa de sus padres después de prenderle fuego al colchón. Su madre se levantaba de la cama por las noches para irlo a buscar por el pueblo. Tras su muerte, dice que lo sintió junto a él seis meses.

Luego ese espíritu desapareció sin dejar rastro. De los diez chicos que aparecen en la fotografía del torneo murieron cinco. Antes de que se estableciesen los clanes de la droga, ya había gente de toda Galicia que se acercaba a Vilanova a comprar sus dosis. Sobre ese equipo se construyó Marea Blanca. Colaboraron con él organizando conferencias, conciertos y exposiciones. Habían creado asociaciones, sacaron a la calle un fanzine y montaron un grupo de rock.

A uno de 22 años lo mató una sobredosis sin que nadie supiese que ya se estaba pinchando; otro murió de un ataque epiléptico en el mar mientras su perro lo intentaba arrastrar a la orilla. Cuando ya estaba todo casi listo para empezar, Ricardo Portabales se dirigió a los mandos policiales y a Baltasar Garzón para decirles que él prefería quedarse en Santiago.

Un centenar de vehículos partió a las seis de la madrugada del día 13 de junio de desde Santiago de Compostela hasta la comarca del Salnés. Al entrar en su vehículo, el juez Baltasar Garzón se enteró del nombre del dispositivo policial: Sobre la marcha consensuaron un nuevo nombre: Esa caravana se cruzó con un coche conducido por Vicente Otero, Terito, otro que escapaba por los pelos de la primera fase de la Nécora. Al llegar al Salnés cada coche empezó a desencadenarse para dirigirse a su punto de destino: Estaba todo bajo control.

A las siete y media de la mañana el comisario Alberto García Parras se dirigió a Garzón en la distancia y levantó los dos pulgares. Y cada patrulla, situada en cada domicilio, se abalanzó sobre los sospechosos. Inspectores vestidos de paisano protegidos por hombres uniformados. Había doce agentes para cada capo. A media mañana las redacciones de los medios de comunicación de todo el país eran un hervidero.

Carmen por no callarse. Lo normal es que una madre gallega con dos hijos laminados por la droga no quiera sentarse a hablar con un narcotraficante del clan de los charlines. Lo normal -le ha faltado poco- es que los dos estuviesen muertos por encargo de la saga mafiosa.

Ella por ser el azote de la droga en las Rías Baixas. Él por acabar delatando a toda la organización. Uno de los hijos ha tenido dos embolias cerebrales. Su madre le echa la culpa a la droga. A tipos como O Galo, que la hacían posible. Y a aquellos años ochenta en que Vilagarcía de Arousa perdió a toda una generación. Tengo un comando de ETA listo para liquidaros si hace falta'.

Era mentira, claro, pero a los cuatro días uno de los que cité murió de un tiro en la cabeza. Ya ves que nos ayudó el destino. Por encima de todo quiere decir algo. Como si este espacio fuera un mensaje dentro de una botella. Chicos de 14 o 15 años que se escondían fumando y cosas así. Yo tenía cinco hijos. En el 81 mi hijo Jaime me confesó: Eso fue para mí un mazazo. Yo creía que sabía de muchas cosas. Pero de drogas no sabía absolutamente nada. Allí empecé la lucha con él.

Me puse en contacto con otras familias. Creamos la asociación Érguete. Porque por aquel entonces nadie sabía nada El segundo y el cuarto de mis hijos.

Porque la mayoría murió La zona de entrada masiva fue Vilagarcía. Vigo tenía un alto índice de población delictiva, pero la gente de la costa no.

Empezamos a investigar eso y había una razón. Utilizaban a los chavales. Les pagaban en mercancía. Cobraban por la descarga y a la vez invadían el mercado. Lo hicieron con gente muy joven. Se llamaba Dejadnos Vivir [Comienza hablando como si tuviera estropajo en la boca.

Pero lo que dice tiene sentido]. Yo organicé el equipo para que los chavales no estuvieran tirados sin saber qué hacer. Costó trabajo juntar a 11, porque ellos preferían estar metiéndose en los pubs. De aquellos 11, el que no murió por sobredosis o por adulteración de la heroína lo hizo por sida, hepatitis Sentías cómo el mundo se hundía bajo tus pies y a la vez no le podías ayudar porque no sabías nada del tema.

Yo entonces era muy reflexivo. Pero el que juega con fuego se quema. Perdí el respeto a las drogas. Me enteré de amigos que tomaban LSD, me gustó. Mi mujer me dejó. Destrocé mi vida, en una palabra. Llegó una época en que tenía entre 30 y 40 ideas de suicidio diarias. Mi gran ilusión era poner la cabeza en la vía del tren, en Vilagarcía de Arousa.

Porque lo que molestaba era la cabeza. En los momentos de lucidez tenía la esperanza de volver a ser el de antes.

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Él por acabar delatando a toda la organización. Escribir virus fue una moda hace unos años, pero hoy el interés ha decaído. Relojes de oro, Chévrolet deportivos, mujeres de bandera

En vez de vigilarles la Guardia Civil, era al revés [A Carmen se le escapa una sonrisa]. Las autoridades iban con lanchas a remo y los narcos, con motoras. Teníamos walkie talkies, vigilancia en tierra. Íbamos ocho o nueve Hasta que en el verano del 89 ya movimos cocaína. En la costa de Muxía. Llenamos un BX de paquetes. En el 87 y 88 habíamos hecho una estadística.

Teníamos prostitutas que nos informaban, familias de narcos que te avisaban Porque al andar con Melchor Charlín me di cuenta de que los paquetes eran de cocaína Y por mi enfermedad y la muerte de mis amigos decidí que no tenía que seguir traficando [Parece sincero ].

Así que cuando me di cuenta de que era coca, contacté con un periodista de la televisión. Yo seguía en el negocio, sí. Pero quise salir denunciando lo que pasaba: Salí con el habla distorsionada y a contraluz. Pero me reconocieron los charlines.

Fui a ver el programa a un bar. Y, al empezar, viene un nieto de Manuel Charlín y se sienta a mi lado [Lanza un suspiro largo]. Ahí pensé que lo que iban a hacer era matarme. Por entonces se hablaba de que en las rías ahogaban a gente.

Yo he oído hablar de cómo les ponían una cuerda en el cuello y una piedra. Pero decidieron no matarme. Y me entregaron a la Policía con una encerrona. A mí me han amenazado de muerte pero siempre digo lo mismo: Me han cortado dos veces los frenos del coche, he tenido amenazas telefónicas Yo creo, Carmen, que en esto somos un poco parecidos.

Estamos vivos de milagro Sé de un prostíbulo de Vigo donde unos policías acordaron con el dueño contratar a unos colombianos para que me mataran. Vine a Madrid, hablé con Bueren [magistrado de la Audiencia], le di detalles. Estuvimos protegidos mi marido y yo un tiempo. Viviendo de testigo protegido en La Elipa vinieron a visitarme. Y tuve la suerte de que estaba de vacaciones en Galicia. Me llamó una vecina a Marín diciéndome que a las cuatro de la madrugada habían llegado unos hombres al domicilio preguntando por un gallego gordo y calvo [sonríe triste] llamado Manuel.

Iban a por mí. Luego me quemaron un coche en casa de mis padres, en Vilanova. No estoy en la mente de los charlines. Si bien quiero dejar bien claro, Carmen, que yo tengo que agradecerle a los charlines que no me hayan matado. Puse en riesgo la vida de mi familia también. Mi familia estuvo muy preocupada.

Y viendo cómo las autoridades me dejaron abandonado, tengo que ser agradecido y quiero agradecerle a los charlines el no haberme hecho daño. A mí me excarceló Garzón a los ocho meses. Pero Garzón y el fiscal Zaragoza se empeñaron en que teníamos que llegar vivos al juicio [Sardónico]. En una habitación pequeña de un agente Con el escolta día y noche. Porque el daño que les he causado [delatando] ha sido muy grande.

Tanto en condenas de prisión como en pérdidas económicas. Me parece que perdieron unos 30 millones de euros. Mira, ellos siguen ganando dinero, viven divinamente. Parte de su familia se sigue dedicando a los mismos menesteres.

En cambio, a ti te destrozaron la vida. Y a nosotras, nos destrozaron a nuestros hijos. Lo que quiero decirte es que tienen motivos para vengarse. Aunque ellos saben que me dejaron tirado en prisión y que no me pagaron por el trabajo que había hecho.

Tiene que haber una dureza tal que lo haga imposible. Vigilancia, requisar los bienes No soy partidario de la legalización. La droga no va a desaparecer nunca. Eso es algo que es irremediable. Yo sí sería partidaria de la legalización, pero con unas políticas preventivas adecuadas. Tengo dos, uno biológico mío. Y otro adoptado que nació con síndrome de abstinencia a todas las drogas. Tuve la suerte de que me lo dieran [Padín se emociona por primera vez. Muy bajito lo dice]. Hablamos de la lluvia en un día de sol.

Hablamos de Galicia en Madrid. De la historia de una madre viguesa enganchada a la droga que trató de matar a su bebé con un biberón de metadona. Cuando era tan solo un niño en pantalones cortos, el patriarca Manuel Charlín iba a pescar al mar con el padre de O Galo. Padín tiene claro que es por eso que todavía lo cuenta. Iniciar sesión para participar. Supongo que esta señora se da cuenta que la diferencia entre dua hijos y las víctimas de ETA, que también tenían madres, es que los segundos no se lo buscaron.

Carmen Avendaño, una mujer grande, luchadora incansable y siempre con el movimiento asociativo de Vigo en vanguardia de la lucha por la dignidad. Carmen por no callarse Lo normal es que una madre gallega con dos hijos laminados por la droga no quiera sentarse a hablar con un narcotraficante del clan de los charlines. O mejor, como si este espacio fuera una esquela. Un millón de veces lo diría. De los diez chicos que aparecen en la fotografía del torneo murieron cinco.

Antes de que se estableciesen los clanes de la droga, ya había gente de toda Galicia que se acercaba a Vilanova a comprar sus dosis. Sobre ese equipo se construyó Marea Blanca. Colaboraron con él organizando conferencias, conciertos y exposiciones. Habían creado asociaciones, sacaron a la calle un fanzine y montaron un grupo de rock.

A uno de 22 años lo mató una sobredosis sin que nadie supiese que ya se estaba pinchando; otro murió de un ataque epiléptico en el mar mientras su perro lo intentaba arrastrar a la orilla. Cuando ya estaba todo casi listo para empezar, Ricardo Portabales se dirigió a los mandos policiales y a Baltasar Garzón para decirles que él prefería quedarse en Santiago. Un centenar de vehículos partió a las seis de la madrugada del día 13 de junio de desde Santiago de Compostela hasta la comarca del Salnés.

Al entrar en su vehículo, el juez Baltasar Garzón se enteró del nombre del dispositivo policial: Sobre la marcha consensuaron un nuevo nombre: Esa caravana se cruzó con un coche conducido por Vicente Otero, Terito, otro que escapaba por los pelos de la primera fase de la Nécora. Al llegar al Salnés cada coche empezó a desencadenarse para dirigirse a su punto de destino: Estaba todo bajo control.

A las siete y media de la mañana el comisario Alberto García Parras se dirigió a Garzón en la distancia y levantó los dos pulgares. Y cada patrulla, situada en cada domicilio, se abalanzó sobre los sospechosos. Inspectores vestidos de paisano protegidos por hombres uniformados. Había doce agentes para cada capo. A media mañana las redacciones de los medios de comunicación de todo el país eran un hervidero. Todas las miradas estaban puestas en las Rías Baixas, donde desfilaban los principales capos de la droga por la comisaría de Vilagarcía.

Salvo Sito Miñanco, que estaba huido de la justicia, y Charlín, cuya detención había sido aplazada, cayeron todos los jefes de los clanes: La Nécora salpicaba a la jet. Fue un día caluroso de cielo despejado. La comarca del Salnés estaba literalmente tomada por decenas de coches y furgones policiales y varios helicópteros que sobrevolaban la mansiones de los narcos.

Portabales permanecía aterrorizado en la comisaria de Vilagarcía. No por él, sino por su familia. Garzón lo quería cerca. Baltasar Garzón tenía 35 años. En el juicio también se supo que Luisa, que desconocía haber prestado tal cantidad de dinero y que pagaba un alquiler entonces de pesetas por su vivienda, era tía de Pablo Vioque. En el corazón de aquel lugar simbólico, atizado por el viento que levantaban las aspas del helicóptero, Baltasar Garzón abrió por primera vez los telediarios.

Había nacido la figura del juez estrella. En una aparece Chenano Rodiño, el hermano de Chiruca. Ya divorciada, Lago se casó con Laureano Oubiña. Acabó estrellando su todoterreno en un accidente de madrugada en Cambados en Oubiña, preso y escoltado por la Guardia Civil, acudió al entierro y allí el narco escuchó los gritos de las madres de la droga: Una web recupera fotografías antiguas de la vieja Vilagarcía.

En otras sale un jovencísimo Luis Jueguen. Chiruca cantaba y jugaba al baloncesto. Chiruca es uno de los símbolos de la destrucción que la droga hizo en Arousa. Era hija de Juan y Coca, un popular matrimonio arousano que tenía otros cuatro hijos: De esos cinco, perdieron a tres: Carlos, Chenano y Chiruca. La mañana del 13 de junio de la pasó Vilagarcía en estado de sitio. Una multitud empezó a congregarse en la Comisaría para preguntar qué pasaba y luego ver a los narcos.

No llegan a coincidir dos detenidos en las dependencias policiales, y para lograr esto muchos coches permanecen aparcados en las corredoiras con los detenidos dentro. Con cada coche, otro de escolta. A Vilagarcía empezaron a llegar miembros de las asociaciones antidroga de toda la provincia, que junto a Érguete, el colectivo presidido por Carmen Avendaño, se apostaron a las puertas de la Comisaría a increpar a los detenidos.

Eran las madres de la droga , las mujeres huérfanas de sus hijos que años después retrataría Gerardo Herrero a partir de la propia Avendaño, en una película protagonizada por Adriana Ozores. Hicieron una colecta y a media mañana tiraron bombas de palenque como en las fiestas patronales. Muchas manos tomaban a policías y funcionarios judiciales para abrazarlos y estamparles besos.

El juez volvió a Madrid a las cuatro de la tarde. Llevaba sin dormir desde la noche del día Hay un tramo de vuelo en helicóptero en el que se marea por la tensión acumulada y el piloto aterriza en un pastizal. Garzón empezó a tomar declaración al día siguiente. Yo llegaba a casa a las seis y media, amaneciendo. Ricardo Portabales pudo reunirse con su familia a las once de la noche del día 13 en el hotel Samil de Vigo.

Garzón acabó procesando a 70 personas. El fallo fue una enorme decepción. Como ejemplo, el fiscal pidió para Oubiña 31 años y a su mujer Esther Lago 16, y ambos sólo pudieron ser condenados a una pena menor por delito fiscal. Paz Carballo y Padín Gestoso no pasaron ni cinco años en prisión. Las muchachas se rifaban a aquel supuesto empresario de trato agradable y un bigote que hacía furor.

El capo era capaz de recorrer tres continentes para llegar a tiempo a Cambados a una cita con una chica de 19 años. En sentó en la mesa de un restaurante a Isabel Pantoja. Un grupo coruñés le dedicó una canción famosa: Sito Miñanco, preso político. Cayó varias veces, y otras tantas recobró la libertad. Adolfo Reigosa también fue parte del equipo Dejadnos Vivir que levantó el trofeo en las fiestas patronales de Vilanova. Trapicheaba con heroína y la consumía.

Pasó ocho años enganchado. Podía recaudar en un día medio millón de pesetas. Mientras sus amigos eran enterrados en el cementerio del pueblo, él logró algo inaudito: Murió a los 33 años por una infección relacionada con el sida. Uno de esos días Maruja fue a taparlo un poco y encontró una aguja vacía colgada del brazo.

Lo hacía para engañar el mono con la sensación que le procuraba el pinchazo en la vena. Todos los derechos reservados. Buscar en este sitio: Nécora de la Ría de Vigo. Una historia de amor Aunque al principio se traían de Inglaterra chinas que daban para diez porros cada uno y tirar con ellos todo el verano, el consumo empezó a crecer porque la pandilla de Vilagarcía se extendía. Los jóvenes estaban ocultando los porros como podían cuando la enamorada Adelaida Charlín se levantó y dijo: La Operación Nécora I Cuando ya estaba todo casi listo para empezar, Ricardo Portabales se dirigió a los mandos policiales y a Baltasar Garzón para decirles que él prefería quedarse en Santiago.

El final Adolfo Reigosa también fue parte del equipo Dejadnos Vivir que levantó el trofeo en las fiestas patronales de Vilanova.

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